domingo, 26 de abril de 2009



Domingo por la mañana, hace sol fuera. Nada que hacer más que lavar la ropa y preparar la que vaya a llevar de viaje; dejar llaves y dinero a E para pagar la residencia de Molo y la cita con el médico el martes por la mañana.
Atrás queda este mes y pico de preparación de trámites para este viaje y reencuentro con D y A. A pesar que la idea me alegró en el primer momento, supuso muchos momentos de duda también. Los dolores en mis piernas me hicieron, todavía lo hace por momentos, dudar de ser capaz de aguantar el tirón de un viaje tan cansado, cambiando de ciudad cada 4/5 días en promedio y visitando cuanto museo, monumento, jardín, mercado, tienda o centro comercial se nos ponga por delante.
Me he liberado de esa preocupación simplemente diciéndoles cuál es mi situación y que no se preocupen si en un momento dado yo no siga el mismo ritmo de ellos. No quiero que se vean condicionados por mí.
Con este viaje se queda atrás definitivamente mi relación con E. Después de intentos infructuosos, en los que el reproche y el resentimiento iban creciendo, dejando de lado y poniendo en peligro al amor que nos hemos tenido, decidí desistir en intentar una recuperación y aceptar que, aún cuando llegar a un punto común aceptable para ambos fuese posible, requeriría tal esfuerzo, que por mi parte y con el agotamiento tan extremo que sentía me pareció por decirlo de alguna forma, cuando menos irresponsable por mi parte hacia mi propia salud.
Puede parecer egoísta o demasiado frío y calculador pensar que alguien anteponga una razón así en nombre de un amor, más incluso cuando hay quienes afirman que el amor es en si mismo una especie de enfermedad o estado alterado de nuestras constantes. Pero es ahí, en esos detalles finos (que no tan finos) donde está la complejidad de la vida con el VIH, considerada ya una enfermedad crónica y manejable en el primer mundo, y como cambia algunas prioridades en tu vida, entre otras...
Ahora solo queda el tiempo para el silencio y la distancia entre nosotros. Es necesario alejarnos completamente hasta ser capaces de olvidarnos tal como nos hemos conocido, de la rabia, borrar todos los malos recuerdos y momentos y volver, quizás, a reencontrarnos de tal forma que nos volviésemos a reconocer en los aspectos comunes, habiendo puesto nuestras diferencias en lugares adecuados y con lo que resultase de todo ello, supiésemos construir algo mejor y más sólido, sea esto lo que sea, sin la desesperación por llegar a algo en concreto y sin evaluar las circunstancias o haciéndolo apresuradamente.
Por eso este viaje, no siendo más que unas simples vacaciones de reencuentro con viejos amigos, tiene ese simbolismo para mí. Se cierra y deja atrás un capítulo en el que se habían puesto todas las ilusiones, donde se pensaban descansar los bártulos de un viaje en solitario y en el que te ves de pronto, preparando los avíos para retomarlo.
De eso se trata la vida al fin y al cabo, ¿no?. Un viaje en el que conocemos el destino final pero no el itineerario…

miércoles, 15 de abril de 2009

El origen del amor


Por casualidad, como suelen suceder las cosas interesantes, me encontré con este vídeo del tema central de la película Hedwig, and the angry inch de John Cameron. Resulta muy apropiado el tema para mi momento actual, en el que me pregunto cómo eran las cosas antes del origen del amor.
Aunque no repaso las respuestas en diario alguno, ilustrado con bonitas figuras como en este precioso cuento cantado, me pregunto sobre todas las personas que me han hecho llegar esta noche hasta este escenario en el que estoy.



lunes, 6 de abril de 2009

Otros paisajes...

Atardecer en Bares






Pasan las nubes...



jueves, 26 de marzo de 2009

El fin del bloqueo


Esa especie de bloqueo que me impedía llegar aquí y dejar salir esos pensamientos que no tienen salida, que se atascan o no encuentran respuesta; parece haberse ido ahora.
Después de estos meses de silencio se ha resuelto por fin la apuesta que decidí hacer a finales de Agosto creo recordar ahora. Las fechas exactas no importan ya mucho. Sin saberlo, esa apuesta lo iba a centrar todo, ocuparía todos mis momentos. Era demasiado importante para no tomarla en serio y pensé, creí que podría ganarla, el premio valía todos los esfuerzos.
El premio, imaginaba, era una vida en común, construyendo un proyecto: aproximarse a un estado de felicidad que vendría dado por la superación de dificultades y disfrute de logros en la vida. Con los pies en la tierra y con la persona adecuada. Llorando todas las lágrimas y compartiendo todas las risas, juntos. Haciéndonos múltiples en uno solo, complementando quehaceres, ilusiones, ideas y opiniones. Trazando a dos, en cada momento, la hoja de ruta por dónde iría transcurriendo ese viaje maravilloso que es la vida. Sabiendo encontrar la vía correcta en las bifurcaciones, escogiendo entre opciones y encontrando los puntos comunes en un consenso (uy, qué desliz tan político) de opiniones. Una empresa en la que los socios se confían siempre en buscar las mejores soluciones para ambos.
Esa fue mi apuesta con Esteban después de lo ocurrido a finales de Julio. Subestimé quizás el peso real de los lastres que él tenía que dejar atrás para lograr ese cambio que le atormentaba, que le hacía infeliz, y no pude negarme, en nombre del amor que sentía todavía, a la petición de ayuda que me hacía. Lastres cargados durante tanto tiempo que han hecho raíces profundas y firmes. Los miedos que impiden el crecimiento, más allá del crecimiento físico que quedó truncado en la niñez y provocó deformaciones. Es el crecimiento interior, el único que libera esos lastres, el que permite el estirón final para mostrarse espléndido ante el mundo, orgulloso y pleno de otros valores que no se esconden en la actitud que provoca risas burlonas.
Pero no ha podido ser así. No hemos sido capaces de cumplir con nuestras tareas.




continuará...

jueves, 5 de febrero de 2009


¡Mal vamos!

(Foto de un Módulo de prevención enviada por Daniel en algún lugar de Venezuela)

sábado, 9 de agosto de 2008

La vuelta a casa




Ahora, intentando volver a la rutina despues de las vacaciones y adaptándome a esta situación que se repite de nuevo, recuerdo un post donde respondía a algunas preguntas, era un meme, una cadena de esas que inundan la bandeja de entrada.
Una pregunta decía que cuál era el lugar más lejano de mi casa donde había estado. Respondía que mi casa era yo y siempre intentaba estar cerca de ella, de lo demás decía sentirme a veces infinitamente lejos.
Hoy me siento así, lejos muy lejos de algunas cosas que ya van perteneciendo al pasado, el tiempo inexorable se encarga de ello.
Desde ese sitio las imágenes se ven borrosas, no se logra reconocer rostros que alguna vez fueron conocidos, ahora de pronto en esa distancia resultan extraños. Cuando hablan esos rostros, oyes palabras pero no logras descifrar el mensaje y continúas sin reconocer ese rostro que parece hablarte a ti.
Desde ese sitio donde me encuentro, esa especie de páramo eterno, mi finisterrae particular, mi casa, vuelvo a sentirme cerca de mí. Cerca de ese eterno luchador, papel que el destino me ha designado, aquel que no se deja vencer, aquel que estará dispuesto a morir como los árboles, de pie, buscando rendir honor a una tradición familiar...
Siempre...

lunes, 4 de agosto de 2008

Regreso de vacaciones


¿Qué hacer…?

Esa es mi pregunta...No sólo me siento con el alma herida, me siento completamente roto. Di todo lo que sé y pude en esta relación donde creí encontrar, nuevamente, la verdad. En esa entrega yo mismo tuve que quitar el disfraz a quien decía amarme, al que me decía incesantemente: "tú eres lo que siempre estuve buscando y aquí me quiero quedar...fuera de ti no hay más mundo para mi"
Ahora sé que no era verdad, fuera de mi era donde estaba su verdadero mundo, lo único que pretendía con mi respuesta era la constatación de que nadie descubría ese disfraz, necesitaba saber que era aceptado y deseado, no por mi, por nadie en particular sino por todos y cualquiera, más allá de su propia dignidad el objetivo era el momento de placer que le producía aquello, no importaba nadie, en ese mundo sólo estaba él, el único protagonista, todos los demás no fuimos nunca más que extras a su servicio.
Tras ese disfraz veo ahora un monstruo, un ser que me ha utilizado para su satisfacción, a conciencia, sin escrúpulos, midiendo cada mentira. Un ser que no conoce límites, que se arroja sólo a la hoguera en busca de ese su placer y su tortura, y que nada ni nadie ha podido controlar nunca. Ese monstruo ha crecido, ha sido bien alimentado y cuidado y ahora yo, roto y harto de decepciones pretendo convertirme en el héroe que rescata a su amor depués de luchar contra el monstruo. ¿Soy acaso tan vanidoso que me creo yo ahora su salvador?... ¿qué hacer?... Otra vez regreso a ese finisterrae al que me llevó la noticia de saberme vih positivo y al que siempre me lleva nuevamente el destino, en esa ruta inexorable hacia ninguna parte, un recorrido circular que empieza y termina en la misma estación....

martes, 24 de junio de 2008

Esteban me contaba una vez que el dependiente de un video club cercano a su casa, al que solía acudir con bastante frecuencia, le atendía haciendo invariablemente el mismo comentario sobre cualquier cinta que acabase de alquilar: “Esta película está muy bien, tiene un poquito de acción, un poquito de suspense, un poquito de…”. Pues bien, como en esa cinta que es la vida, en este post para resarcirme del largo silencio, intentaré que haya también un poquito de todo...
Ha pasado algo más de un mes desde la última vez que escribí algo en estas páginas. Este silencio empezaba a preocuparme dada mi inconstancia y la desidia por la que suelo dejarme llevar, amén de otras circunstancias más cotidianas; hicieron que la duda sobre la continuidad de este espacio haya asomado en más de un momento.
No sería la primera vez que ocurriese esto. Todavía guardo algunas libretas que utilicé como diarios en distintos momentos, ninguna de ellas llegó más allá de unas cuantas páginas
escritas, más o menos dependiendo de la etapa que atravesase. Todas quedaron interrumpidas sin aviso alguno, capítulos inconclusos de una historia jamás contada. Sin embargo esta vez es diferente, me resisto a dejar esto en el aire. Supongo que el hecho de saber que puede haber alguien a quien satisfaga esta lectura o pueda resultarle interesante o útil en alguna forma, me hace sentir esa obligación a continuar.
Ha sido demasiado tiempo para poder hacerlo ahora de una forma ordenada, así que no lo haré siguiendo la secuencia correcta y seguramente, a pesar del intento por que esto tenga "un poquito de todo" como en las pelis de aquel tendero, muchas cosas se queden fuera.
Hubo citas y visitas al médico, distintas y variadas, esto es un must en mi vida. En resumen: no tendré que seguir haciendo seguimiento en cardiología pues al parecer he pasado el período crítico tras la implantación de stents. Ahora haré el seguimiento a través de mi médico de cabecera. Por una parte esto me supone la comodidad de ahorrarme los traslados hasta ese centro que me resultaba incómodo en muchos sentidos y las analíticas pertinentes para cada visita a pesar que los análisis para mi médico del vih incluían los parámetros que necesitase el cardiólogo y que los resultados están disponibles on line para cualquier facultativo. Ahora pues, tendré que lidiar con Francisco, pero como dice el refrán…”más vale malo conocido...” ¡Pobre!, le tengo gran aprecio pero eso no es impedimento para que a veces logre sacarme de quicio.
Lo único que queda pendiente es la cita con Sole, habían quedado en mandarme la cita por correo y a una semana de las vacaciones no tengo idea en que momento puedan llamarme para los próximos análisis. Espero que puedan avisarme por teléfono...
Almudena estuvo de visita un fin de semana largo, aprovechando que tenía asuntos pendientes con el traslado de su expediente académico. Después de intercambiar unos cuantos comentarios y alguna conversación, el paso lógico supongo que era éste, conocernos personalmente. Nunca me había planteado la posibilidad de que ocurriese esto con un lector del blog y debo decir que en principio hasta dudaba de los resultados de este encuentro, no por nada que tuviese que ver objetivamente con Dena o las conversaciones que pudiésemos haber tenido, al contrario. Era el hecho de encontrarte con un “desconocido” que por otra parte ha entrado a tu vida por una especie de puerta lateral, menos aparente, más íntima pero también muy amplia en cuanto a lo que deja saber del interior. Sólo eso, y la etapa de fobia social que estoy pasando, servían de justificante para la duda.
Todo fue mucho más fácil de lo que pudiese haber pensado. Nada más bajar del autobús, rápidamente pude identificar su cara, enmarcada en esos flecos de pelo que anuncian el carácter inquieto, de niña rebelde, sensible y creativa, esos ojitos soñadores, que miran con una mezcla de timidez y picardía....Tras ese shock inicial del primer encuentro, ambos supimos vencer la timidez con bastante dignidad y al menos por mi parte, en poco tiempo me sentí perfectamente cómodo en su compañía.

Paseo de Gatos Rumbo al mar

















Caaveiro

Dimos paseos de los que quedaron algunas fotos para el recuerdo, la acompañé a hacer sus trámites, hubo tiempos muertos de intercambio de silencios, de risas y de secretos y después de una tarde de lluvia y bares, despedí a una amiga a la que me une ya un gran cariño (te lo había dicho, no?) a pesar de ser, o quizás precisamente por ello, ¿cómo decirlo, una gran "puta"?. Lamento esta palabra disonante en este texto pretencioso, pero obedece a un juego estrictamente privado, valga decir que me vi obligado a ello...
Una bronquitis de carácter reservado me tuvo fuera de combate varios días tras la marcha de Almudena, luego, a consecuencia de los antibióticos que tuve que tomar, tuve una gastritis que me dejó completamente debilitado y sintiéndome una verdadera mierda. Sólo en casa y tras unos días así, los viejos fantasmas, amigos díscolos pero fieles, volvieron con su juego puñetero a hacer de las suyas. Felizmente ahora mientras escribo esto, no es ya más que un recuerdo... ¡cuánto más vago mejor!.
Estos últimos días he estado con algunos preparativos para vacaciones. Pasaremos el mes de Julio en la casa de la tía de Eva, Esteban, Marina y yo. Habíamos pensado en principio, irnos a algún camping, más que nada por Marina ya que así tendría la oportunidad de estar más en contacto con otros niños y niñas de su edad. El problema que encontramos fueron los perros, ninguno de los campings que buscamos aceptaba animales en los bungalows. Así pues, habrá que pasarse algunas tardes en la playa más "familiar" y “textil” para favorecer que Marina pueda hacerse con un grupo de amigos.
En la casa tendremos, además de la cercanía a la playa, más espacio y privacidad, hasta he pensado en comprarme una de esas piscinas de plástico para darnos un remojón al final de la tarde, mientras se prepara la barbacoa para la cena en el jardín....uhmm, planes!!!
Desde luego estas no serán en absoluto unas exóticas vacaciones en algún perdido paraíso gay, llenas de marcha y desenfreno. Pero me hace muchísima más ilusión este escape, a la vuelta de la esquina, en un lugar no por ello menos encantador y la para mi encantadora y normalizadora imagen de una pareja gay con su hija y un par de perros incluidos...¿no es acaso una bonita imagen?























lunes, 19 de mayo de 2008

La sustituta



Me había prometido olvidarme de citas de médicos pero está visto que es un planteamiento difícil. Hoy tenía que ir a solicitar fecha para las analíticas que tendré que llevar al cardiólogo en mi próxima revisión y sucedió algo…
Llegué antes de tiempo a la consulta del médico, no había nadie esperando, cosa extraña pensé, la sala de espera suele estar repleta de gente… Quizás el buen tiempo que anuncia la llegada del verano haya cambiado el humor de algunos pacientes. No pasó nada de tiempo cuando se asomó por la puerta del consultorio contiguo, una doctora preguntando mi nombre. Le aclaré que tenía cita con Francisco, comprobó mi nombre en la agenda del día y me dijo que ella me atendería ya que Francisco no estaba.
Nada más sentarme, mientras le comentaba que quería el impreso para solicitar una analítica, ella abría la carpeta con mi historia y se encontró con los resultados del electrocardiograma que me había hecho en Abril. Levantó la vista y me dijo: “¿Qué, muy bien no?”, con una sonrisa amplia y franca, suponiendo ya que tenía algún problema cardíaco.
Contesté que si, que no había queja (no tenía sentido que me extendiese en detalles). No lograba entender lo que estaba pidiéndole pues supuestamente la hoja de análisis me la tendrían que haber dado en la cita del cardiólogo especificando qué pruebas necesitaban y cuáles parámetros necesitaban ser revisados. Aún así, con una sonrisa de resignación dijo:” Bueeeno, no importa, para eso estamos aquí, nosotros lo hacemos tooodo…” Me gustó el detalle porque la respuesta bien podría haber sido que me dirigiese al cardiólogo y se la solicitase a él, alegando que ella no tenía por que saber lo que éste requería.
Esto habría supuesto pedir nuevamente una cita para dirigirme a un hospital en el otro extremo de la ciudad y pedir el susodicho papel para luego volver a este centro a conformar la cita para los análisis… ¿qué complicado que no complejo, no? Así que la próxima vez les diré que por favor me entreguen la hoja ellos. Ante cualquier problema, que intuyo posible con los datos que voy acumulando sobre sus formas de trabajo, les contestaré que el médico de cabecera aceptó hacerlo esta vez, de mala manera, ya que no le corresponde hacerlo. Me apoyaré en una mentira para que cada quien haga su labor, ¡si no queda otra alternativa…! Poner una queja sólo supondría complicaciones, desgraciadamente.
Ya más interesada en mi caso, revisó papeles pasados y se encontró entonces con la última analítica de control de colesterol que me había hecho Francisco en Diciembre y nada más ver mis cifras dijo: “¡Coño, está jodida la cosa, eh?””
Nuevamente me sorprendió, agradablemente, su franqueza. Le expliqué que era vih positivo y la medicación jugaba una parte en eso, aparte de que aún fumase algo, me justifiqué diciéndole que había reducido el consumo, y no hiciese ejercicio por las molestias de cadera.
Se rió con franqueza, con gestos amplios, rotunda, y dijo echándose hacia atrás en su silla: “Vaya, que estás sembrado, un caso bonito…”
“Si, contesté, “un caso interesante” riendo con ella pues me gustó su reacción. No había habido ningún gesto extraño por lo del vih y además no hacía juicios sino que con franqueza admitía que era un caso complejo y por lo tanto interesante para un profesional.
Seguidamente añadió: “Si bueno, todito para Francisco” y continuó riendo.
Entonces la máquina empezó a funcionar analizando aquellas palabras. Efectivamente le parecía un caso interesante desde el punto de vista profesional, pero seguramente, consciente de las limitaciones que tendría para poder estudiarlo, prefería cederlo a un colega. Dadas las circunstancias, el caso pasaba de ser interesante a un posible quebradero de cabeza, así que lo mejor ante algo así, es dejarlo pasar por alto y continuar alegremente haciendo labores administrativas como rellenar solicitudes de análisis.
Es triste ya no para el paciente, para quien la cosa es algo más que eso. Sino para el propio profesional que prefiere una vida monótona y gris, desperdiciando su posible talento en solucionar problemas más acordes con un auxiliar de clínica y haciéndolo con aparente alegría.
Es desarrollar tu vida con un criterio de “subsistencia”, aprendido durante generaciones en esta tierra difícil, acostumbradas a enfrentarse a la adversidad con muy escasos medios, ese aprendizaje aconseja no luchar, sino resignarse e intentar ser felices

jueves, 15 de mayo de 2008

La vida va...


“La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes”
John Lennon



Tras la tormentosa visita de mi hermano me he vuelto al nido de amor en el Campo de Estrellas para estar con E y huir así de los recuerdos más recientes.
Si, durante estos días que estuve alejado de estas páginas recibí una visita de L. Desde el primer momento que llamó para decirme que vendría, intuí que había algo oculto, algo no dicho que amenazaba problemas. Intenté no hacerme caso y decirme que no tenía porque ser así si me mantenía alerta a sus imprevisibles cambios de humor, intentando reconducir las situaciones con palabras adecuadas no tenía por qué haber problema alguno… ¿soy un incrédulo o simplemente estúpido?.
La estancia estaba prevista para veinte días pero abortó inesperadamente y sin explicaciones a las dos semanas. Nuestra relación queda ahora, nuevamente, en suspense y sin ninguna intención por mi parte de volver a reanudarla a menos que por su parte haya las disculpas pertinentes. Estoy harto y cansado de tanta falta de respeto, de insultos y reproches de alguien en quien ya no reconozco al hermano que alguna vez creí tener. No es más que una persona destrozada por la culpa, la frustración y el resentimiento por el fracaso de su propia vida. Algo de lo que en todo caso, sino ha sido él el único responsable, si ha debido jugar una parte más importante que yo desde luego, que he tenido muy poco que ver sino nada en absoluto.
No voy a recordar aquí ahora algo que quiero olvidar, no voy a permitir que me afecte más allá de todo lo que este absurdo episodio pueda merecer y me ha afectado ya, así que: ¡carpetazo y a otra cosa!

El regreso a los mimos y la compañía de E me ha puesto las pilas de nuevo. Me reactivé haciendo limpiezas y arreglando pequeños problemas domésticos que sirvieron para desviar la atención de esos desagradables recuerdos. También por supuesto y no por último menos importante sino que casi todo lo contrario, unas buenas sesiones de amor y sexo revolviendo sábanas sirvieron para relajar tensiones entre pícaros juegos, risas y apretujones. Todos estos cuidados me han desbloqueado, he aligerado pesos y tensiones e intento ahora llenarme de nuevas ilusiones, marcarme nuevas metas y reanudar mi vida para continuar bregando en este mar de lágrimas que diría mi abuela María con ese sentido fatalista de la vida que tenía la pobre, y no sin razones, dada la dureza de su vida.
Ahora solo quiero olvidar los recuerdos de esa inoportuna visita, de mis citas y problemas médicos y disfrutar con E nuestro tiempo juntos. Me ilusiona la próxima visita de Denita, conocernos personalmente y acompañarla en su viaje a estas tierras y estos mares que traerán recuerdos gratos para ella, que compartiremos, y risas frescas para ambos. Planear las vacaciones de verano con E y M en cualquier lugar que tengamos una tranquila playa cerca y un chiringuito donde calmar el hambre y la sed, sin mayor preocupación que disfrutar del momento con mis seres queridos y refrescarme en el mar cuando el calor apriete…

lunes, 21 de abril de 2008

Sobre las parejas serodiscordantes


Hola Saúl,
Me parece muy interesante el post que has escrito sobre las parejas serodiscordantes. Es una realidad para muchas personas y un tema que se desconoce bastante y sobre todo, resulta muy alentador saber que hay personas que tienen las ideas bastante claras no sólo con respecto a la enfermedad en sí. Sólo me atrevo a hacerte una corrección, VIH no vendría a ser propiamente un eufemismo para SIDA, ambas siglas definen conceptos diferentes: Virus de Inmuno-deficiencia Humana y Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida (referido al síndrome de afecciones que definen el desarrollo de la enfermedad bajo determinados criterios clínicos). Yo soy seropositivo desde hace 14 años (caminito de 15) y actualmente llevo, felizmente, en pareja (serodiscordante) tres años. Previamente también tuve otra pareja seronegativa durante 8 años. Ambos supieron mi condición antes de tener ningún tipo de relación, afectiva o sexual, y ambos decidieron libremente que les valía la pena mantener una relación conmigo a pesar de mi enfermedad. No soy, ni demasiado rico, ni demasiado guapo, ni demasiado joven, por lo que intuyo (es más que una intuición, pero resultaría de mal gusto decirlo de otra forma, jeje) que debo poseer otros valores que estas personas habrán visto en mi, otros que se apartan de éstos más demandados en nuestro colectivo, pero ciertamente más efímeros cualquiera de ellos como para sostener a largo plazo una relación que pretenda un mínimo compromiso y madurez. Por cierto, la ruptura con mi anterior pareja no tuvo nada que ver con el vih, ni tampoco porque yo hubiese llegado a mi “fecha de caducidad”, vaya, que no me morí, o en otras palabras: la rutina puede ser más letal que cualquier enfermedad, y mantengo todavía una relación de amistad con él.
En ese sentido me siento en propiedad para hablar sobre algunos de los temas que han suscitado los comentarios dejados en tu blog y que dejan patente como muy bien dices que todavía y por desgracia, las personas que vivimos con esta enfermedad debemos protegernos de la sociedad (esto incluye a muchos homosexuales por supuesto), que a pesar de considerase adultos de pleno derecho, parecen olvidar algunos de sus deberes y actúan irresponsablemente sin preocuparse en obtener información con seriedad, basando sus opiniones en simples rumores y leyendas urbanas. Obviamente como bien dices, todavía la palabra SIDA suscita mucho pánico. La ignorancia sobre ella es, sin duda, la más letal de las dos.
Esto no pretende ser una confrontación pero si, un intento por suscitar algunas reflexiones y traer, en el mejor de los casos, algo de luz sobre el tema ya que visto lo visto en esos comentarios, parece que todavía el tema del sida sigue siendo algo bastante desconocido.

1. Sebastián, me gustó mucho tu comentario pero hablas de limitaciones, supongo que te refieres al condón y yo me preguntó:
¿Acaso ese límite no debería existir igualmente en una pareja de "seronegativos" que mantengan una relación sexualmente abierta o sean infieles o para cualquier adulto responsable, sexualmente activo sin una relación estable, seropositivo o no?
El condón no sólo es barrera para el VIH sino también para muchas otras ETS como la gonorrea, sífilis, clamidias, verrugas genitales, hepatitis, etc. por mencionar unas cuantas. Teniendo en cuenta las cifras de nuevos contagios de muchas de estas enfermedades en los colectivos homosexuales de todo el mundo cabría pensar que hay gente que actúa confiada en el desconocimiento de los verdaderos límites ¿no te parece?

2. Uriel, dices que tener una pareja seropositiva implica un riesgo.
¿No es la vida en si misma un riesgo? Lo importante no es eso, lo importante es como gestiones los riesgos que has de tomar en la vida, en cualquier campo. Montarse en un coche supone un riesgo, el como lo conduzcas es tu responsabilidad, si te matas por imprudente la culpa desde luego no la tuvo el coche…

3. Utilísimo José, me vas a perdonar pero, intentar hacer luz en tu ignorancia sobre el tema resultaría demasiado extenso aunque seguramente ayudaría a solucionar al menos parte de los prejuicios que pareces tener. Baja al mundo, infórmate que es tu responsabilidad y sólo una cosa: existen los seropositivos, los seronegativos y los sero-no-lo-sé. Estos últimos son por mucho, los más peligrosos, no lo dudes. Y recuerda, sólo los que se muestran tan seguros sobre bases tan débiles como las que demuestras tener, son los que por esa falsa ilusión caen antes de esos falsos pedestales que se han construído a toda prisa, sin supervisar a conciencia los materiales con los que se han construído.
4. Johana, dices que "un seropositivo, por más que lleve una vida normal, su interior está sujeto a una serie de conflictos que afectan a su autoestima"
¿No existen conflictos para cualquier homosexual seronegativo que es rechazado por su familia, laboral y/o socialmente por el simple hecho de ser homosexual? Por desgracia esto es una realidad en muchos países del mundo y también son factores que generan conflicto y que influyen más o menos, dependiendo de la propia personalidad del individuo sobre su autoestima. Nadie está libre de conflictos, independientemente de su estado de salud, condición socio-económica, afectiva, por cuestiones de raza o religión o por su orientación sexual. La clave está en cómo resuelvas esos conflictos para que éstos te ayuden a crecer o hagan de ti un desgraciado, el Sida, ni por suerte ni por desgracia, no es prerrogativa única de fracasos vitales.

5. Por último, felicito a Francisco, porque siendo el único comentarista que se dice ignorante demuestra con hechos y realidades que ha sabido superar muchos de estos prejuicios y seguro, muchos más. Mis mejores deseos en tu relación y ya sabes…todavía por desgracia hay muchas barreras que tirar abajo para que esta realidad sea, no ya comprendida, sino simplemente tolerada por muchos…

viernes, 18 de abril de 2008

Salto a lo desconocido



En la portada de Febrero de la revista America´s Aids Magacine (aumag.org), aparece
Greg Louganis, quien en 1988 se convirtió en el primer ganador de dos medallas de oro en dos olimpiadas consecutivas además de ser seis veces campeón mundial en la modalidad de salto. Hoy en día se encuentra apartado de la competición, esto no significa que haya estado inactivo durante estos años. En la entrevista que concede a esta revista habla de su vida comprometida en la lucha contra el Sida a lo largo de estos años y su contribución en distintos actos y programas donde ofrece su experiencia y su imagen tanto para la ayuda de otros afectados por la enfermedad así como también para desmitificar la imagen que se suele tener de ella y ayudar a superar esa otra lacra que se ha venido a llamar “sida social”.
Resulta increible pensar que este hombre de 48 años y que lleva casi veinte conviviendo con el virus del vih tenga tan buen aspecto. Lo sabe y dice que no quiere que la gente se lleve a engaño. Nos habla de cómo sobrelleva los terribles efectos secundarios de los inhibidores de la proteasa, el fallo sistemático de todas las terapias al cabo de un determinado período de tiempo. Con esto quiere alertar a las generaciones más jóvenes que no han vivido la debacle de los años 80, dejar constancia de que, efectivamente se puede vivir con esta enfemedad más no por esto considera que se le pueda llamar “manejable” (y lo dice él...!!!). Que hay otras verdades menos conocidas y más cotidianas en la realidad del sida que siguen suponiendo un alto costo a los comportamientos irresponsables.
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jueves, 17 de abril de 2008


Recibo en el correo una de estas cadenas que, más a menudo de lo que me gustaría, no dejan de llegar a mi bandeja de entrada. Conmigo se encuentran abocadas al abismo pues no les doy continuidad. Ésta en particular la recibo de una ex pareja, es una especie de meme cuestionario y según indica, hay que borrar las respuestas escritas por quien te ha enviado y reenviarlo a todos tus contactos, incluida la persona de quien lo has recibido. Esta última condición me parece completamente innecesaria ya que después de siete años de relación pocos datos creo yo que hayan quedado por conocer, y sino, mejor pensar que haya sido así. En todo caso yo no me he llevado ninguna sorpresa con las respuestas ni creo que él se llevase ninguna con las mías.

Así que en vez de renviársela, haciendo una excepción y ejercicio de mi libertad y con todo el respeto a quien pueda leer esto, me permito replicarla aquí, cual vulgar virus ya que más o menos de eso va este espacio, y con mis respuestas por supuesto:


1. Nombre completo
José Francisco
2. ¿Por qué te pusieron ese nombre?
Por mis abuelos
3. ¿Le pides deseos a las estrellas?
Nunca
4. ¿La última vez que lloraste?
Hoy
5. ¿Pan con qué?
Solo, con nueces, queso, membrillo...
6. ¿Te gustan los animales?
7. ¿Cuántos hijos tienes?
Ninguno
8. ¿Colaboras con alguna ONG?
Lo he hecho, actualmente no
9. ¿Si fueras otra persona serías tu amigo?
Si
10. ¿Tienes un diario de vida?
No precisamente, escribo un blog, ni es diario ni refleja toda mi vida
11. ¿Eres sarcástico?
Puedo serlo, ocasionalmente
12. ¿Harías bungee jumping?
No, ni con bungee ni sin él
13. ¿Cuál es tu cereal preferido?
Maíz
14. ¿Te desabrochas los zapatos antes de sacarlos?
Normalmente no
15. ¿Crees que eres fuerte?
Intento serlo cada día más, dependo de ello
16. ¿Tu helado preferido?
Chocolate
17. ¿Cuánto calzas?
Pie, 41-42
18. ¿Rojo o Rosado?
Rojo.
19. ¿Qué es lo que menos te gusta de ti?
La indecisión
20. ¿A quién extrañas mucho?
Familia, amigos, lugares...
21. ¿Te gustaría que a todos aquellos que enviaste este mail te respondan?
Si lo hiciese, supongo que si
22. ¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puesto?
Jeans azules y botas negras
23. ¿Lo último que comiste hoy?
Cereales con leche y yoghourt
24. ¿Qué estás escuchando en este momento?
El ruido del motor del PC, la respiración profunda de Molo...
25. ¿La última persona con quien hablaste por teléfono?
Mi novio
26. ¿Trago favorito?
Granizado de lima con hierbabuena, sin alcohol, no bebo
27. ¿Deporte favorito para ver por TV?
Gimnasia
28. ¿Comida favorita?
Depende, ahora me comería unos plátanos fritos
29. ¿Final triste o final feliz?
Espero que sea feliz
30. ¿Tienes mascotas?
Molo es más que una mascota
31. ¿Día Favorito del Año?
Ninguno en especial, cualquiera puede serlo
32 . ¿Besos o abrazos?
Besos, abrazos y más...
31. ¿Eres una persona alegre?
Intento serlo a pesar de las circunstancias...
35. ¿Quién crees que te responderá?
Ni idea, sería una sorpresa que alguien contestase a esto
36. ¿El que menos crees que lo hará?
No creo
37. ¿Qué esta leyendo actualmente?
Este cuestionario
38. ¿Color favorito?
El azul
39. ¿Qué viste anoche en la tele?
No recuerdo
40. ¿Rolling Stones o los beatles?
Rolling
41. ¿Dónde es lo más lejos que has estado de tu casa?
Mi casa soy yo, procuro no alejarme mucho. De todo lo demás me siento infinitamente lejos a veces..

lunes, 14 de abril de 2008



Hoy por fin he empezado con la nueva terapia, después de varios días de retraso para ir a buscarla y decidir esperar a que estuviese E en casa.
Por supuesto, como siempre que me ha tocado enfrentarme a esta situación surgen los temores a que se presenten algunos de esos efectos adversos o “daños colaterales”, utilizando un lenguaje más actual, políticamente correcto y acorde con lo que suponen estas mezclas de drogas: por una parte se desarrolla una guerra contra el virus pero también resultan dañados otros órganos, víctimas inocentes de la contienda.
Recordaba el otro día una conversación con E en la que después de colgar el teléfono había venido a mi mente la analogía entre una ruleta rusa y lo que supone empezar a tomar una nueva mezcla de terapia. Sabes que existen probabilidades de que sufras estos efectos adversos, si no los sufres entonces te verás recompensado en tu apuesta y no habrá sucedido nada, al menos por el momento pues estas balas descubren su potencial poder destructivo con el tiempo, indefectiblemente, de una forma u otra. Y en cada giro de cargador, con cada nueva apuesta sabes también que las probabilidades de éxito se agotan. Es el precio que hay que pagar…
Pero también consta que pueden darse algunos “raros” efectos que en ocasiones, como recuerdo con una de esas terapias donde el prospecto decía: “Atención: la primera dosis puede ser letal”…
Lo cierto es que tomar la decisión de empezar a tomarla es de alguna forma también liberador, superas ese enfrentamiento con tus propios miedos, a medida que ves que no ha pasado nada extraño y la vida continúa con normalidad después de la toma, esperando que las cosas continúen sin mayores alteraciones…

viernes, 11 de abril de 2008

Del sida y los pajaritos...

Ya se sabe lo que dice el dicho: "Lo que por sabido se calla, por callado se olvida". Aquí tenéis un vídeo de una campaña de la Fundación Antisida de España, algo antiguo ya, pero igualmente vigente el mensaje

martes, 8 de abril de 2008

Por fin, la cita...

Bien, por fin he tenido mi cita con S después de un largo año. Supongo que este escrito deba tener un final. Tanta alharaca por lo que venía sucediendo estos días me obliga a hacerlo aunque ahora me parece algo estúpido, vacío y sin sentido. Es un problema cuya solución, sólo depende en parte de mí. Ahora vendrá el tiempo para tomar resoluciones.
Pues bien, podría escribir esto con un tono sarcástico, haciendo humor para quitarle hierro, no sé... Lo haré como me sale y como lo siento, no importa el estilo ni las formas. Lo que importa es el fondo de la cuestión.
En principio y para empezar, decir que me mandaron ir a las 11:00 am y no me atendieron hasta pasadas las dos, cuando les había comentado si no sería mejor que fuese a última hora para no interrumpir la agenda diaria. De todas formas me había ido preparado con la prensa del día previniendo esta posibilidad de retraso.
Por fin llegó mi turno. En resumen y como era de esperar, aunque también respecto a esto tuviese algunas dudas, las menos, mis defensas están altísimas y la carga viral negativa. Esto no es novedad. Era el dato que menos me importaba de todos cuantos me pudiesen haber hablado hoy y los únicos en los que suele centrarse la consulta. Después de tantos años, no necesito mucho del informe escrito de resultados para saber por dónde podrán ir éstos.
Antes de abrir la carpeta de mi historia, en las preguntas de cortesía usuales ya dejé claro que esta no iba a ser una cita complaciente en la cual, con educación y esperando una actitud comprensiva por parte de S, yo expusiese calmadamente cualquier incidencia o novedad arriesgándome a ser nuevamente ignorado. Decidí hacerlo sin adornos:
- ¿Qué tal, tanto tiempo sin vernos, no?, ¿qué pasó la última vez? Preguntó S a modo de introducción.
- Pues nada, que me fue imposible encontrar la cita. No podía recordar si la tenía en mano o habían quedado en enviármela por correo. La busqué en toda la casa, en cualquier lugar y no la encontré…
-
¿Pero no la tenías?
- Si, encima de la mesa del ordenador. Nunca llegué a verla. Ya te he comentado de las lagunas mentales que tengo a veces y simplemente se han ido agudizando, me ocurre tan a menudo y con cualquier cosa que ha llegado a un punto que intento que no me importe, simplemente.
- Bien, y ¿por lo demás qué, bien no?... Efectivamente, a ella tampoco pareció importarle.
- No, la verdad. Desde el infarto me siento muy cansado y el dolor en las piernas es tan insoportable a veces que prácticamente no salgo de casa.
- ¿Estás tomando la medicación para el corazón, no…?, ¿cómo... te duelen las piernas?
- Si, S. desde hace muchos años ya… ¿te acuerdas que hicimos un…
- Ah, si…Habíamos hecho un electromiograma, no?
- Si
- ¿Y qué te había dado, nada no?
- No lo sé realmente, creo que no habrá dado nada, nunca comentamos los resultados….
- Uhm bueno, pues a lo mejor es que tienes una artrosis de cadera, habría que hacer una placa…
- Pues si, no lo sé pero si creo que habría que hacer alguna prueba…Ah por cierto, ¿qué tal la ecografía del año pasado…?

- Pues mira, vamos a hacer un cambio de terapia, ¿si? Continuó sin que al parecer hubiese oído mi pregunta. Mucho mejor más simple
- Podría ser…
- Pues qué te parece si eliminamos el Sustiva y el Viread por Truvada, es una sola pastilla al día. Es que el Sustiva parece que puede producir depresión…
- Vale, ¿lo demás todo igual? Aunque S, yo no sé, no creo que esté deprimido. Lo que me deprime no es un problema vuestro, es el sistema en sí: Todo lo que yo tengo está interrelacionado, vosotros no: Mi médico de cabecera contradice al cardiólogo, él a ti y tú a ambos. Vosotros no estáis interrelacionados en vuestras opiniones, eso si me deprime.
Como respuesta bajó la mirada y permaneció en silencio. Seguidamente empezó a cubrir las órdenes de cambio de terapia para el Departamento de Farmacia, los impresos para las próximas analíticas y la solicitud para la radiografía de cadera.
- ¿Sole y la ecografía del año pasado...? Pregunté de nuevo aprovechando el silencio por si no me había oído la primera vez.
- Mira, te pongo la próxima revisión más prontito, para dentro de tres meses, para controlar cómo funciona la nueva terapia ¿vale? Nuevamente dejó mi pregunta en el aire, sin respuesta. Decidí no insistir.
Salí de allí en cuanto se cumplimentaron todos los trámites. No me importaba oir nada más de lo que me pudiesen decir. Por fin habían reconocido mi dolor en las piernas después de tantos años y sin embargo esto no me producía una sensación de alivio. Me sentía vacío. Esteban llamó para preguntar qué tal había ido la cita. No tenía demasiadas ganas de hablar y además yo iba conduciendo y él estaba en el trabajo, así que me excusé para hablar en otro momento con más calma y decidí buscar algún sitio donde comer por el centro. No tenía mucho apetito pero era la hora de comer y me servíría para hacer tiempo en regresar a casa.
Al llegar, vengo a esta pantalla, abro el blog de Héctor y puedo por fin compartir ese llanto, reprimido y en silencio, con él. Llanto de rabia e impotencia. A pesar de la distancia y la soledad en que ambos lloramos esas lágrimas, más allá de los motivos, lo entiendo y lo siento muy cerca de mí.
Gracias Héctor por ayudarme a liberar esas lágrimas



lunes, 7 de abril de 2008

Pasillos de Hospital


Hoy nada más despertarme llamé por teléfono al hospital para comentar lo sucedido con la cita. Tras casi dos horas de intentos fallidos por comunicarme con la unidad de vih, por fin una voz respondió al otro lado: ¿si? No me resultó conocida así que pregunté por F. Me respondió que estaba ocupada, me presenté e intenté explicarle que por error, F había arrancado mi hoja de citas dejando otra con la fecha equivocada por lo que no había podido ir. Esto requirió varias interrupciones de la dichosa voz que desentendiéndose y queriendo zanjar el asunto por lo sano no cesaba de repetir que llamase en otro momento. Por fin acordamos que transmitiría el mensaje pero algo en su tono me dejó pensando que lo mejor sería acercarse por allí.
Al llegar había bastante gente en la sala de espera por lo que decidí esperar un momento a que saliese alguien. Cuando se abrió la puerta y crucé la mirada con F, con gesto de angustia y desgana me dijo desde donde estaba:
- “Faltaste a la cita ¿qué quieres que haga yo ahora?” así, en seco. O bien no le habían transmitido el mensaje o lo habían hecho mal.
- No F, falté porque el día de los análisis tú arrancaste por error la hoja de mi cita y dejaste la de los análisis que eran el día 7 efectivamente, pero del mes anterior y no me di cuenta hasta hoy.
- Bueno, pues sube a la novena a hablar con S a ver qué se puede hacer pero ufff, no sé, está toda la agenda tan llena queéé… Todo en su expresión corporal pretendía decir que a pesar de ser una persona súper eficiente, estaba absolutamente sobrepasada con la situación y no soportaba más los errores de los demás
- ¿qué quieres decir, que vamos a posponer nuevamente la consulta para dentro de seis meses? Hace un año que no paso revisión médica… Mi expresión a duras penas se mostraba amable todavía después de oír aquello.
- Bueno, no sé, sube a la novena a ver qué te dice S… Y nuevamente cerró la puerta tras dejar pasar un nuevo paciente a consulta.
Al llegar a la novena planta me encontré con aquello tan cambiado que tuve que preguntar donde estaban los despachos de los médicos.
­“Ahí, al lado de la puerta de secretaría” me contestó un celador y señaló hacia un nuevo pasillo aéreo, todo acristalado que comunicaba con el nuevo ala del edificio donde señalaba en grandes letras: MEDICINA INTERNA E. Este ala del edificio de arquitectura seudo futurista, fue inaugurada hace algo más de un año creo, pero aún no ha entrado en funcionamiento debido a falta de dotación de mobiliarios camas y demás zarandajas técnicas. Eso si, la apariencia externa transmite una imagen impecable, todo sea dicho.
Caramba, pensé mientras caminaba hacia la puerta que me habían indicado. Cuando empezó la epidemia de sida en la ciudad, la unidad de medicina interna se había dividido en dos: A y B debido a tensiones entre los facultativos que no querían verse implicados en lo más mínimo con esta nueva dolencia… ¿Tan mal estarán las cosas que ya van por la E o es que nos hemos especializado tanto..?.
Llamé a la puerta que tenía pegado un cartel con grandes letras: “EL SIDA NO DISCRIMINA, NO LO HAGAS TÚ”. Nuevamente pensé: ¿es un recordatorio dirigido a quién?, pues ese es el pasillo exclusivo para médicos… ¿será que a estas alturas necesitan recordárselo continuamente?
Sentada a una mesa estaba S, revisando algo, al verme me preguntó por qué había faltado nuevamente a la cita. Le expliqué lo ocurrido y sin consultar agenda alguna escribió en mi tarjeta de citas la fecha de mañana mientras me decía que avisase a F para que solicitase mi historia clínica con urgencia.
Vamos a ver…O bien la agenda no estaba tan llena como me había dado a entender F con su gesto o S, irresponsablemente, estaba concertando mi cita en detrimento del tiempo disponible para otros enfermos, sin consultar otra posibilidad cercana en el tiempo que fuese más adecuada para todos. Algo no concordaba. ¿Será acaso que algún resultado anómalo requería tal urgencia? No, pensé, en todo caso ya hubiese sido avisado por teléfono…
Bajé nuevamente a la segunda planta y esperé otro momento en que pudiese ser atendido.
- ¿Qué, hablaste con S? Me preguntó en algún momento, mientras no hacía nada y por fin me vió nuevamente esperando.
- Si, me puso cita para mañana y que por favor, pidieses mi historia con urgencia. Contesté
- ¿Para mañana?... ufff, tiene doce personas, a ver… Mientras solicitaba mi historia en el ordenador, sonó el teléfono:
- ¿Si...?... si, si…. No, bueno vamos a ver, ella me preguntó por el resultado de la prueba de embarazo, si…Yo le dije que era positivo pero no, ya.., es negativo…. Bueno, mira, llama más tarde porque no puedo hacer dos cosas a la vez…Y colgó el teléfono.
Yo pensé, ¡caramba hay una ligera diferencia como para tomárselo tan a la ligera…”
Otra enfermera que había llegado a la pequeña sala donde estábamos, comentó:
- Recuerda, que no eres súper woman…
- No, se parece bastante, pero sólo es pretty woman, jeje. Añadí yo, intentando no tanto ser simpático y agradable sino porque sé perfectamente que este tipo de adulación es lo único que consigue ponerla en funcionamiento.
Efectivamente, la actitud cambió radicalmente, de pronto una sonrisa iluminó su cara. Cubrió dos o tres campos en la pantalla del ordenador quedando así solicitada mi historia y con una expresión completamente diferente, muy ufana ella de si misma y su buen hacer, se giró en la silla y me dijo: “Ya está, uhm, me encanta mi trabajo”
Di, las gracias, dije dos o tres tonterías de cortesía y salí hacia el control de citas para dejarla registrada.
De ahí bajé a la primera planta a buscar los medicamentos en Farmacia. Tuve que esperar escasos cinco minutos y pasé, no había nadie en la sala de espera esta vez, menos mal.
Con una amplia sonrisa me recibió el farmacéutico de turno, nos dimos los buenos días y mientras me sentaba le expliqué que por una confusión había faltado a mi cita la semana anterior. Con la misma sonrisa me dijo que no había problema, rellenó el formulario, buscó los distintos medicamentos en los estantes y me los ofreció diciendo: “oye, si otra vez tienes algún problema, puedes llamarnos y cambiamos la cita para otro momento en que te venga mejor eh?”. Lo hizo sin necesidad de afirmar que le encantaba su trabajo, simplemente se podía ver en la amplia sonrisa de satisfacción que mostraba.
Mientras hacía todos estos trámites, caminando por interminables pasillos de hospital, subiendo y bajando, buscando despachos tras las puertas de los cuales te encuentras con gentes para las que muchas de ellas no eres más que algo que a duras penas son capaces de percibir en sus cuadriculadas mentes de funcionarios grises. En ningún sentido, ni en el plano profesional ni en el humano, recordé el sueño que tuve recientemente, del que hablé en
tiempos de silencio.
Cuando salí de allí, brillaba el sol, los jardines resplandecían con sus colores de primavera reflejándose en las amplias fachadas acristaladas, nada hacía sospechar las miserias que se esconden detrás de ellas. Creo que ahora encuentro la relación entre lo vivido hoy y el sueño, y mañana más, no sé si mejor, pero seguro que más...

Upps! Revisando los papeles que tendría que llevar a mi cita con el médico para discutir los resultados de las últimas muestras que me tomaron hace un mes, me doy cuenta que la enfermera, en mi última visita para la toma de muestras, arrancó por error la hoja de cita con el médico en vez de la de los análisis. Así que la cita de resultados era en realidad la semana pasada y no mañana por la mañana.
Por segunda vez consecutiva hay una confusión de algún tipo con las citas. Esto jamás me había pasado en los catorce años que llevo yendo a esa consulta y no deja de ser algo que me preocupa.
Me preocupa también, mi cada vez mayor rechazo por esas citas inútiles que se limitan simplemente a informarme de mi recuento de CD4s y carga viral, ignorando cualquier otro síntoma que manifiestes. Rechazo que me produce la actitud de desidia y desinterés que sin reparos muestran ante tus quejas y dolencias, como si efectivamente no les importase en lo más mínimo, ignorándolas como si te las estuvieses inventando y negando de raíz que sea posible que te sientas así o alegando multiplicidad de posibles causas, sin mover sus pesados culos para firmar una orden para alguna prueba diagnóstica pertinente porque están limitados por hipócritas y economicistas protocolos y cuando sabes positivamente que no eres el único que pasa por allí exponiéndoles sino iguales, muy parecidos síntomas, te dicen sin el menor reparo que no tienen ni idea de lo que les estás hablando…
Me preocupa también el verme sin embargo “atado” a estas citas, a no poderme liberar de estas fuentes y poder beber de otras que calmen esa sed que tengo de aclarar dudas. No me preocupa tanto la verdad sino la incertidumbre como le he dicho en repetidas ocasiones a Sole, mi doctora, pero ella permanece impasible y se ciñe a la imposibilidad de buscar las causas y conocer la verdad, a la negación de las evidencias…
Perdón, pero necesitaba liberarme de todo esto para que así mañana, mejor dicho hoy, vaya con mi mejor sonrisa, cuidándome mucho de ser respetuoso y esperando reciprocidad en el trato para ser atendido, fingiendo que acepto que "hacen todo lo posible" y sin que me pesen las decepciones acumuladas.

jueves, 3 de abril de 2008

Chicos: Me he follao una estrella del cine!!


Leía hace poco un post donde se enumeraban una serie de musts que todo gay debía cumplir al menos una vez en su vida. Recuerdo alguno como el de echar un polvo con alguien de raza negra y otro, con un famoso. Quizás recuerde estos dos porque todavía están en la bandeja de “pendientes” en mi currículo.
Pues bien, Mark King debió haberse sentido realizado aquella noche mientras cenaba con su pareja en un restaurante gay de Los Angeles y se acercó, sonriente a su mesa todo un astro de la pantalla para invitarles a una copa. Tenía apenas 21 años, era un chico de provincias y llevaba relativamente poco tiempo en la ciudad así que todo aquello le parecía un sueño y temía despertarse en cualquier momento, pero no, aquello era real. La sesión terminaba poco después en el apartamento de la pareja con una memorable sesión de sexo a tres.
Luego vendría lo mejor: contarlo a los amigos que incrédulos envidiarían la suerte de este par de jovenzuelos justo el día que celebraban su tercer aniversario.
Años después, mientras veía las noticias en televisión también tuvo la sensación de estar soñando, pero esta vez más que un sueño le parecía una pesadilla. En las imágenes aparecía aquel astro del cine con quien había compartido una noche gloriosa. Aparecía ahora extrañamente envejecido y se hablaba de la extraña enfermedad que sufría. Si, se trataba de Rock Hudson y ahora Mark, activista en la lucha contra el vih, nos cuenta su historia en un libro “A place like this”



Puede que simplemente sea una historia para hacer caja, puede que alguno la considere una veta ya muy gastada para la literatura gay o simplemente una historia que aburre un poco. Sin embargo tomando en cuenta como se dibujan los gráficos de nuevos contagios quizás no sea demasiado repetitivo el cuento. Podéis echarle un vistazo al capítulo donde relata este encuentro aquí.

viernes, 28 de marzo de 2008

Tiempos de silencio


Aprovecho esta noche de insomnio después de haber reinstalado cuanto programa y datos me he podido acordar hasta ahora en el ordenador, para volver a estas páginas. Una virosis virtual lo dejó KO hace algo más de una semana, se ve que los dos estamos predestinados a sufrir estos “accidentes” víricos aunque yo por mi parte me declare satisfecho ya con lo que tengo y no desearía ninguna sorpresa añadida a mi situación, más que nada tomando en cuenta que en mi caso la solución no pasa por ningún departamento técnico donde me dejen renovado como si aquí no hubiese ocurrido nada… ¡ya quisiera yo! Pero bueno, al menos el trasto este se salvó y ya está preparado para una nueva e intempestiva infección.
De alguna forma esto me sirvió de excusa para calmar la ansiedad que me producía (por si no tuviese bastante ya con otros temas) el bloqueo para escribir algo aquí. Definitivamente sólo puedo expresarme cuando siento que el problema está resuelto, mientras tanto nada. A propósito de esto, leí algo en la red, no sé de quien es ni donde lo vi, me gustó y pareció muy adecuado a mi momento…

Tiempos de silencio
susurros y siluetas de mi vida
viento helado que viaja, pasa y me saluda

Tiempos de silencio
donde habitan los temores y las dudas
aferrándome a los bordes
sin que nadie se percate

Viajero de perfil
que rasga el equilibrio
sin cesar.

La semana pasada tuve un sueño, mejor dicho una especie de pesadilla. Supongo que tenga alguna relación con una conversación que había tenido con Esteban días antes sobre un viaje en barco cuando era pequeño y todo se mezcló con mi estado actual. Héctor te la dedico pues sé que te gustan los sueños, incluso los numeras, jeje.

Estaba en un gran trasatlántico atestado de gente moviéndose en todas direcciones, buscando sus respectivos camarotes y arrastrando equipajes. Debíamos estar a punto de iniciar el viaje, era de noche, yo estaba cansado y me molestaba la dificultad para avanzar por los estrechos pasillos y el ruido de la gente. Por supuesto no había nadie de la tripulación que pudiese darnos alguna indicación a los confundidos pasajeros ni había ningún indicativo que pudiese orientarnos en aquella especie de laberinto.
Creo que iba acompañado por un grupo, no recuerdo bien, en todo caso sus caras no estaban definidas, era más la sensación de que esas personas eran conocidas. De vez en cuando intentábamos intercambiar alguna opinión por encima del ruido de la gente sobre por dónde seguir, si la cubierta C estaría en un nivel superior o inferior a la cubierta B, si las escaleras para subir estarían avanzando recto o tomando la primera intersección de pasillos a la derecha. A medida que avanzábamos, el grupo se fue dispersando, nos fuimos perdiendo unos de otros poco a poco, aún así los que seguíamos juntos continuábamos confiando con que finalmente nos encontraríamos.
Cada vez el cansancio era mayor, el ruido fue disminuyendo a medida que se vaciaban los pasillos y la gente encontraba su ubicación. A pesar de esto, era imposible encontrar a alguien o indicación alguna que resultase útil en aquel laberinto de pasillos, ni siquiera las puertas de los camarotes estaban numeradas. Cuando me di cuenta, me encontraba solo, nos habíamos ido perdiendo en la confusión tomando diferentes caminos y ninguna de las personas que me acompañaban seguía a mi lado. Intenté preguntar a la escasa gente que todavía vagaba sin rumbo, llamé a alguna puerta, nadie parecía notar mi presencia, al principio pensé que sería simplemente desinterés debido al cansancio que debían sentir que supuse igual al mío, luego me di cuenta que no era eso, mi voz no se oía, movía los labios pero era inútil, no producía ningún sonido y ni siquiera mi presencia parecía ser notada.
Me desperté angustiado y sudando, en la TV que se había quedado encendida, Phil Collins cantaba “Land of confussion”