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lunes, 21 de abril de 2008

Sobre las parejas serodiscordantes


Hola Saúl,
Me parece muy interesante el post que has escrito sobre las parejas serodiscordantes. Es una realidad para muchas personas y un tema que se desconoce bastante y sobre todo, resulta muy alentador saber que hay personas que tienen las ideas bastante claras no sólo con respecto a la enfermedad en sí. Sólo me atrevo a hacerte una corrección, VIH no vendría a ser propiamente un eufemismo para SIDA, ambas siglas definen conceptos diferentes: Virus de Inmuno-deficiencia Humana y Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida (referido al síndrome de afecciones que definen el desarrollo de la enfermedad bajo determinados criterios clínicos). Yo soy seropositivo desde hace 14 años (caminito de 15) y actualmente llevo, felizmente, en pareja (serodiscordante) tres años. Previamente también tuve otra pareja seronegativa durante 8 años. Ambos supieron mi condición antes de tener ningún tipo de relación, afectiva o sexual, y ambos decidieron libremente que les valía la pena mantener una relación conmigo a pesar de mi enfermedad. No soy, ni demasiado rico, ni demasiado guapo, ni demasiado joven, por lo que intuyo (es más que una intuición, pero resultaría de mal gusto decirlo de otra forma, jeje) que debo poseer otros valores que estas personas habrán visto en mi, otros que se apartan de éstos más demandados en nuestro colectivo, pero ciertamente más efímeros cualquiera de ellos como para sostener a largo plazo una relación que pretenda un mínimo compromiso y madurez. Por cierto, la ruptura con mi anterior pareja no tuvo nada que ver con el vih, ni tampoco porque yo hubiese llegado a mi “fecha de caducidad”, vaya, que no me morí, o en otras palabras: la rutina puede ser más letal que cualquier enfermedad, y mantengo todavía una relación de amistad con él.
En ese sentido me siento en propiedad para hablar sobre algunos de los temas que han suscitado los comentarios dejados en tu blog y que dejan patente como muy bien dices que todavía y por desgracia, las personas que vivimos con esta enfermedad debemos protegernos de la sociedad (esto incluye a muchos homosexuales por supuesto), que a pesar de considerase adultos de pleno derecho, parecen olvidar algunos de sus deberes y actúan irresponsablemente sin preocuparse en obtener información con seriedad, basando sus opiniones en simples rumores y leyendas urbanas. Obviamente como bien dices, todavía la palabra SIDA suscita mucho pánico. La ignorancia sobre ella es, sin duda, la más letal de las dos.
Esto no pretende ser una confrontación pero si, un intento por suscitar algunas reflexiones y traer, en el mejor de los casos, algo de luz sobre el tema ya que visto lo visto en esos comentarios, parece que todavía el tema del sida sigue siendo algo bastante desconocido.

1. Sebastián, me gustó mucho tu comentario pero hablas de limitaciones, supongo que te refieres al condón y yo me preguntó:
¿Acaso ese límite no debería existir igualmente en una pareja de "seronegativos" que mantengan una relación sexualmente abierta o sean infieles o para cualquier adulto responsable, sexualmente activo sin una relación estable, seropositivo o no?
El condón no sólo es barrera para el VIH sino también para muchas otras ETS como la gonorrea, sífilis, clamidias, verrugas genitales, hepatitis, etc. por mencionar unas cuantas. Teniendo en cuenta las cifras de nuevos contagios de muchas de estas enfermedades en los colectivos homosexuales de todo el mundo cabría pensar que hay gente que actúa confiada en el desconocimiento de los verdaderos límites ¿no te parece?

2. Uriel, dices que tener una pareja seropositiva implica un riesgo.
¿No es la vida en si misma un riesgo? Lo importante no es eso, lo importante es como gestiones los riesgos que has de tomar en la vida, en cualquier campo. Montarse en un coche supone un riesgo, el como lo conduzcas es tu responsabilidad, si te matas por imprudente la culpa desde luego no la tuvo el coche…

3. Utilísimo José, me vas a perdonar pero, intentar hacer luz en tu ignorancia sobre el tema resultaría demasiado extenso aunque seguramente ayudaría a solucionar al menos parte de los prejuicios que pareces tener. Baja al mundo, infórmate que es tu responsabilidad y sólo una cosa: existen los seropositivos, los seronegativos y los sero-no-lo-sé. Estos últimos son por mucho, los más peligrosos, no lo dudes. Y recuerda, sólo los que se muestran tan seguros sobre bases tan débiles como las que demuestras tener, son los que por esa falsa ilusión caen antes de esos falsos pedestales que se han construído a toda prisa, sin supervisar a conciencia los materiales con los que se han construído.
4. Johana, dices que "un seropositivo, por más que lleve una vida normal, su interior está sujeto a una serie de conflictos que afectan a su autoestima"
¿No existen conflictos para cualquier homosexual seronegativo que es rechazado por su familia, laboral y/o socialmente por el simple hecho de ser homosexual? Por desgracia esto es una realidad en muchos países del mundo y también son factores que generan conflicto y que influyen más o menos, dependiendo de la propia personalidad del individuo sobre su autoestima. Nadie está libre de conflictos, independientemente de su estado de salud, condición socio-económica, afectiva, por cuestiones de raza o religión o por su orientación sexual. La clave está en cómo resuelvas esos conflictos para que éstos te ayuden a crecer o hagan de ti un desgraciado, el Sida, ni por suerte ni por desgracia, no es prerrogativa única de fracasos vitales.

5. Por último, felicito a Francisco, porque siendo el único comentarista que se dice ignorante demuestra con hechos y realidades que ha sabido superar muchos de estos prejuicios y seguro, muchos más. Mis mejores deseos en tu relación y ya sabes…todavía por desgracia hay muchas barreras que tirar abajo para que esta realidad sea, no ya comprendida, sino simplemente tolerada por muchos…

miércoles, 13 de febrero de 2008

Ayuda en el chat







Nada especial que poner en estas páginas. Aún así, cada vez más siento la necesidad de venir aquí y dejar constancia.
Pocas cosas me sacan de mi rutina, paso los días en casa la mayor parte del tiempo, salgo a comer, paseo a Molo y poco más, alguna compra al súper, a por costo…
Los fines de semana E. y yo estamos juntos pero el resto de la semana no, aunque hablamos por teléfono todos los días. De noche nos llamamos, nos decimos lo que haya que decir y luego nos quedamos en silencio largos ratos, comentando de vez en cuando cualquier cosa.
De pronto el silencio se puede ver interrumpido por la siguiente secuencia:
- ¿Pi?..
- ¿Qué?..
- ¿Me quieres..?
- Siii
Y continuamos haciendo nuestras cosas o viendo cualquier cosa en la caja boba, en silencio...
Algunas tardes de esas que transcurren perezosas sin hacer nada, en ocasiones entro a alguna sala de chat para seropositivos. No entro a ligar, simplemente a charlar un rato o ver de qué habla la gente. Suelo entrar en dos salas. Una de ellas es para personas seropositivas en general y otra exclusiva para gays.
Es curioso que mientras el ambiente en el chat general es amistoso, se comparten dudas, preocupaciones, chistes o ligues. La comunicación en abierto es libre, se pueden establecer privados para seguir un tema particular con mayor tranquilidad, sin tantas interferencias. Se respeta a los demás en cuanto a orientación sexual, posibles historiales de consumo de drogas, intereses particulares, temas propuestos o dudas que pueda tener cualquiera. El tono general es de ayuda mutua, como pienso que debe ser.
Mientras tanto, en el chat para gays, casi siempre sin excepción cuando he entrado, hay alguna pelea en curso con insultos cruzados, mensajes desesperados en busca de un polvo sin otro interés, o interminables silencios...
En la última ocasión me encontré con la siguiente discusión entre tres personas que respondían a los nicks de “Bakala”, “Ateo” y “Robin” creo recordar.
Bakala era un chico de unos 20 años, preocupado por haber tenido sexo sin protección varias veces con alguien que luego le descubrió su seropositividad. Tenía miedo, quería confirmar los riesgos y quizás obtener alguna información sobre qué hacer, a dónde acudir… Expresaba sus preocupaciones con un lenguaje acorde con su nick, más o menos así: “Me follao a uno con sida unas siete veces sin condón, me abre contagiao?”
Ateo le respondía más o menos así: “Guarra, follando a pelo... Ojala te pudras!!!”
A lo cual Bakala respondía indignado por la respuesta de la siguiente manera: “¿qué pasa maricona, tú si que te vas a pudrir, sidosa de mierda, quiero saber que puedo hacer?
A esto remataba Ateo: “Que te pudras te digo, que no soy una ONG y con mis problemas tengo bastante"

No me lo podía creer, ¿qué era aquello? En primer lugar, alguien que seguramente habría pasado por todo eso que estaba pasando el bakala ahora, que probablemente se hubiese contagiado por mantener sexo no seguro también, que se habrá sentido solo, confundido y con miedos, sin nadie a quien acudir y seguramente se habrá quejado por no disponer en su momento de una red de ayuda mejor establecida y... ¿paga ahora con la misma moneda a otros que han corrido la misma suerte que él, con una actitud completamente egoísta, insolidaria, no sólo indiferente sino además agresiva…?
Por otra parte, Bakala con una lógica indignación pero escasa de recursos dialécticos, respondía con más insultos como, “maricona” y “tú si te vas a pudrir”... ¿Acaso no era el mismo otra maricona por haber follado con un tío?, ¿de que acusaba a nadie por esto entonces? Y le deseaba la putrefacción como si alguien estuviese libre de ella de una forma u otra...
Todo me pareció demasiado absurdo, surrealista, la única explicación que pude encontrar es que Bakala, con su condición aún no confirmada, todavía formaba parte para Ateo, de ese otro “colectivo enemigo” y discriminador: los gays que apartan y desprecian a los que se encuentran infectados por esta enfermedad, objeto en ocasiones, de críticas mucho más duras y crueles que las del resto de la sociedad heterosexual.
Descartan absolutamente la idea de que ellos mismos pueden estar algún día de este lado de la barrera y critican conductas como si nos las tuviesen iguales o parecidas, haciendo juicios de valor que se vuelven contra ellos mismos.
Por eso pienso que el pobre bakala recibía tales insultos, la rabia interior si no se resuelve crece hasta hacerse inmensa y la vierten así contra esos otros que en todo caso no son más que unos “recién llegados” a los cuales se les insulta acusándolos de haberse infectado, aprovechando así para resarcirse del dolor, seguramente no resuelto de haberse visto ellos mismos, despreciados.

viernes, 25 de enero de 2008

Disculpas de la Universidad de California en San Francisco sobre noticia del MRSA












El Departamento de Relaciones Públicas de la Universidad de California ha hecho pública una disculpa donde lamentan que su informe sobre el MRSA USA300 -una cepa de estafilococco aureus multiresistente a los antibióticos-pudiese contener información que pudiese haber llevado a engaño.

Este comunicado fue reflejado por los medios en todo el mundo y originó titulares homófobos y engañosos que sugerían "una nueva enfermedad gay" o "un nuevo VIH" y dió munición a ciertos grupos homófobos como Concerned women of América en su cruzada contra los gays

Crisis: ¿Un camino hacia la luz?



No me siento con demasiadas ganas de escribir. Estos días han pasado cosas que me han sacado definitivamente de la tediosa rutina, pero según dice ese dicho de: “No news is good news”, a veces sería mejor que no hubiese novedad alguna y nos quedásemos instalados en ese cómodo automatismo vital que aún cuando no nos permite las múltiples posibilidades del juego de la vida y sus apasionantes apuestas, al menos no nos expone a ninguna eventualidad más desagradable que no tengamos demasiadas ganas ni/o demasiadas energías para afrontarlas.
No tengo demasiadas ganas tampoco de entrar en detalles. Muchos flecos quedan sueltos todavía, sin respuesta, como para exponer aquí algo por ahora.
Lo cierto es que todo surge a raíz de una incomodidad creciente que acumulo hace algún tiempo y de la que ya he hablado aquí, soy consciente que estoy incumpliendo los consejos, bastante vagos e imprecisos todo sea dicho, que he logrado obtener casi con sacacorchos de los diferentes médicos que me atienden. Básicamente las medidas standard: tengo que dejar de fumar, hacer ejercicio y cuidar la dieta.
Una de mis quejas no es tanto hacia los especialistas que me atienden sino al sistema de salud en sí que no permite ínter consultas ágiles entre los distintos facultativos implicados o alguna forma de acción coordinada entre ellos que les permitiese optimizar decisiones respecto al tratamiento, contrastar opiniones de seguimiento y prevención de posibles complicaciones. Recientemente leía un artículo en el País que hacía referencia a este problema que se presenta como un reto para los sistemas sanitarios y particularmente para la sanidad española que no está dirigida al tratamiento de enfermos crónicos que acumulan distintas dolencias de larga duración.
Así termina ocurriendo que mi cardiólogo se contradice con el internista del VIH en cuanto a la toxicidad del tratamiento, ambos suman tratamientos independientemente sin evaluar posibles interacciones negativas; como así ocurrió y tuve que ser yo a través del especialista de farmacia quien les diese la información para que rectificasen la terapia ya que la estatina prescrita por el cardiólogo para controlar el colesterol, disminuía las concentraciones en sangre de uno de los antirretrovirales, lo cual podría haber determinado un desarrollo de resistencias y fracaso terapéutico que me habría dejado al borde del abismo ya que mis opciones de tratamiento son bastante escasas por no decir nulas.
Me habría visto obligado a solicitar algún fármaco no aprobado todavía, incluido en algún programa de uso compasivo, acceso expandido o algo por el estilo. Claro está, para ser incluido en estos planes, las farmacéuticas sólo aceptan personas con historial clínico “aceptable”, sin mayores complicaciones que pudieran suponerles un fracaso en los estudios y por ende un retroceso en sus planes de aprobación del medicamento.
Otro punto es que se me recomienda hacer un ejercicio moderado por parte del cardiólogo e internista del vih pero se ignoran mis quejas de dolores en las piernas desde hace años sin tener una respuesta todavía a si pueden ser debidos a una neuropatía periférica, una miopatía o la llamada enfermedad arterial periférica, en inglés PAD, todas asociadas en alguna forma o bien al vih directamente o a las terapias, pero para las cuales existen tratamientos y alternativas.
La única respuesta que obtengo de forma sistemática es un: “¿qué quieres?, llevas muchos años con quimioterapia”. Es decir, ¿tengo que aceptarlo así sin más, sin determinar exactamente a qué es debido y sin tomar absolutamente ninguna de las medidas posibles que existen de solución?
Luego se me reprocha cuando me explico diciendo que el dolor llega a ser incapacitante y no puedo hacer, ya no ejercicio, sino simplemente ir a hacer la compra con normalidad, lo cual a su vez me impide poder seguir una dieta adecuada y a su vez esto desencadena tal ansiedad que me impide lograr dejar de fumar… ¿qué quieren? No solo escurren su responsabilidad de atención sino que ¿pretenden hacerme sentir irresponsable a mí?
Una pregunta ayer por la mañana desencadenó todo: “¿Te crees que eres el único que tiene problemas?”. La presión acumulada estalló, sentí ira, indignación, me sentí culpable, me vi como un estúpido ego centrista que se cree el ombligo del mundo e ignora a los demás que le rodean, me sentí también incomprendido ya por todos, irremediablemente, impotente para seguir adelante, sin ningún motivo.
El episodio terminó con una subida de tensión, angina de pecho, una ambulancia en casa y una cita con el psicólogo para la próxima semana. Definitivamente hay que tomar medidas hay que hacer reajustes y ojalá que vaya a ser cosa de dos.
Seguiremos informando….
P.D. ¡¡¡Menos mal que no tenía ganas de escribir!!!

viernes, 18 de enero de 2008

Andreas Lundstedt sale del armario del vih


Andreas Lundstedt, cantante sueco del grupo Alcazar ha declarado recientemente a la revista QX su condición de seropositivo, sin duda,una valiente decisión. En la entrevista afirma que quiso terminar con los rumores que existían sobre él y a la vez piensa que con esta "salida del armario" pueda ayudar a mucha gente. Dice conocer su diagnóstico desde hace algún tiempo pero afirma que es ahora el momento en el que se encuentra preparado para hacer pública esta condición y a la vez mostrar que tener esta enfermedad no implica un determinado aspecto enfermizo.



lunes, 14 de enero de 2008

Gays y política





Dicen que discutir sobre política y religión, es un absurdo además de una falta de educación pues nunca nadie logra acercarse a los puntos de vista del otro y por otra parte, aquello de no respetar las diferencias de pensamiento político vulneraría los derechos del otro.
Franco, Pinochet, Mussolini, Margaret Thatcher o Bush -por poner algunos ejemplos que tampoco va uno de muy puesto en el tema- no creo que fuesen buenos ejemplos de gobiernos de derechas en el logro de las libertades y el progreso (al menos no, para el pueblo llano, otra cosa sería para los bolsillos y las libertades de sus dirigentes), tampoco Stalin, Ceaucescu o Castro.
Personalmente pienso que en cada país o región, una determinada postura puede aglutinar gentes con afán político -un puntito ya como para hacerlos merecedores, para mí, de una cierta desconfianza- de mejor o peor ralea, a quienes debemos votar para que nos gestionen el cotarro y a los que deberíamos controlar siempre con veinte ojos pues ya se sabe que eso de la erótica del poder corrompe mucho.












Así en España se tiende a asociar la izquierda con el progreso y las libertades por oposición a la derecha representada por los sucesores del franquismo, ver "salir del armario a los 60". Sin embargo la izquierda siempre se ha asociado con ideas de progreso y libertades sociales.
En LatinoAmérica ha habido una tradición de gobiernos de derechas que no ha supuesto un gran avance para el continente, tampoco los gobiernos de izquierdas son buen ejemplo de gestión actualmente, en eso ha tenido mucho que ver siempre Estados Unidos y su famoso "back yard", poniendo y quitando dirigentes, desestabilizando regímenes contrarios a sus intereses, etc., que ya se sabe que a eso de río revuelto…
Independientemente de que México o Brasil sean actualmente dos de los motores económicos del Continente, ambos con ejemplos de gobiernos opuestos. Sufren de niveles de corrupción, desigualdades sociales y represión de libertades.
Todo esto viene a cuento por una discusión que leo sobre las derechas y las izquierdas en las que encuentro comentarios de gays de derechas. Cuando se es gay, al menos aquí en España, no deja de atragantárseme aquello de que se declare de derechas. Cuando se es seropositivo se me atraganta casi cualquier cosa…
¿Conclusión? Que todo es muy relativo como dijo nuestro querido Einstein, para ser corto y elegante.

jueves, 10 de enero de 2008

Sida: ¿Está todo dicho?




John Holloway tiene 59 años, vive en una residencia para ancianos dependientes y sufre una serie de complicaciones de salud como diabetes, fallo renal, obstrucción crónica pulmonar, una úlcera sangrante, cáncer rectal, depresión y los insidiosos efectos de una fractura de cadera. Su salud es desde luego mucho más delicada que la de su propio padre de 84 años que se queja ligeramente de artritis, problemas de visión y una ligera pérdida de oído. Hace casi 20 años que John tiene sida.
Jeff, un neoyorquino de 56 años ha tenido un trasplante de cadera a causa de una necrosis avascular relacionada con los esteroides que tomó, como muchos vih+, para la neumonía. Tiene osteoporosis, una enfermedad rara en hombres de mediana edad, excepto en aquellos con vih.
Otro miembro del grupo de Jeff, de 69 años, ha tenido tres ataques de corazón y cirugía de triple bypass y su doctor predice que la enfermedad cardíaca acabará con él antes que el sida.
Jane Gross nos presenta, en un artículo para el NYT.
Aging with Aids: Not an easy road, los casos de estas personas que lograron sobrevivir a la primera oleada del sida y cómo enfrentan sus vidas hoy día. Nunca se imaginaron que ese futuro que les fue dado gracias a las terapias antirretrovirales fuese a tener estos costos.
En un artículo aparecido en
The body se señala el importante incremento en el número de personas mayores de 50 años viviendo con vih-sida en EE.UU, según el CDC este incremento ha sido del 77% para el período 2001-2005. Una proporción significativa y cada vez mayor, son personas que llevan conviviendo con el vih durante más de 10 años y sometidos a tratamiento antirretroviral. Señalan en el artículo el reto que supone ese gran desconocido que son las complicaciones de salud que se están observando en aquellas personas seropositivas de largo plazo y lo necesarias que son nuevas políticas de tratamiento e investigación para afrontar ese reto que supondrá la atención médica a estas personas con complejas dolencias que interactúan y dificultan su tratamiento.

Se empiezan a oír voces en la comunidad científica que dudan que sea una simple coincidencia de factores genéticos y edad los responsables de estos complejos cuadros de dolencias que presentan las personas tratadas a largo plazo contra el vih. La diabetes y el riesgo cardíaco están relacionados con la lipodistrofia causada por los medicamentos; el fallo renal, la osteoporosis, ciertos tipos de cáncer aparecen en números desproporcionadamente altos en estas poblaciones a edades muy tempranas.

Algunos científicos opinan que en el daño que pudo haber producido el virus antes del inicio de los tratamientos, unido a la toxicidad de éstos y los plazos de uso, pueda estar provocando ahora estos fallos orgánicos prematuros. No existen muchos estudios y los datos no son concluyentes. La investigación apenas está empezando.
Hoy en día, en el mundo desarrollado se insiste en hablar de sida como una enfermedad “manejable”, “tratable”. Así lo demuestran los titulares de algunos estudios que afirman que la esperanza de vida de los enfermos por vih, hoy en día, para aquellos que logran mantener sus defensas por encima de los 500 cd4s, son prácticamente las mismas que para la población general, ver
aquí.
Sin embargo, la realidad de estas personas, las opiniones de profesionales de la salud que se enfrentan a diario con el problema hacen plantearse cada vez más ¿a que precio se les ha devuelto el futuro a estas personas?.

Puede parecer una herejía para algunos esta pregunta, pero no todo está dicho sobre el Sida, y es necesaria una mayor implicación desde todos los sectores para promover políticas de prevención eficaces y replantearse el paradigma que afirma que está es una enfermedad controlada. Estos mensajes engañosos son los responsables de que las cifras de nuevos casos hayan experimentado un repunte a nivel internacional debido a una creciente despreocupación hacia las prácticas de sexo seguro de una manera general. El reto ahora, será enfrentar el tratamiento de los afectados a largo plazo y las complicaciones que presentan.

miércoles, 11 de abril de 2007

El armario del vih

El armario del vih
Lisa, una de las colaboradora en la revista Poz, escribe un post en su blog que me ha llamado la atención, escribe sobre algo que he vivido. Escribe sobre el "armario del vih". Habla del miedo a salir de ese armario por las consecuencias que puede traer, añadidas al propio hecho de vivir la enfermedad; y habla también de lo peligroso que es vivir dentro de ese armario.Algunas personas viven con un miedo, un terror mejor dicho, hacia el propio hecho de ser seropositivos que ni ellos mismos quieren saber nada de la enfermedad, la viven como si fuese algo que le estuviese ocurriendo a alguien completamente extraño para ellos.Otros se han visto despreciados por su familia, por sus seres queridos y han sido "echados" de sus propias vidas anteriores al diagnóstico.Muchos viven con el miedo a llevar el nombre de la enfermedad escrito en sus caras, de soportar la morbosa y definitoria lipodistrofia que desfigura sus facciones hasta dejar una tétrica máscara irreconocible para ellos mismos.Por todas estas razones, muchos de nosotros nos hemos refugiado en el armario para protegernos y los prejuicios fuera persisten a causa de esa misma invisibilidad.Muchas personas sienten que tienen un derecho a saber de nuestro status de seropositividad para "tomar precauciones"; otros, porque se sienten en el deber de advertir a cualquier persona acerca de nuestra condición. Otros, simplemente para poder señalar y murmurar. Creen que el vih tiene una cara característica que delata la enfermedad y se sorprenden si no reconocen ese arquetipo en alguien que les informa de su condición. Piensan: "pero si parece sano".No se dan cuenta que podemos ser sus vecinos, sus amigos o amantes, sus padres o sus hijos. Podríamos ser ellos mismos, pues el vih es cosa de todos.Cualquiera en su vida cotidiana puede tener cualquier contacto, el más leve roce con una persona que vive con el vih.Sólo el día en que se den cuenta de eso, el día en que todas las personas puedan salir de ese armario, que es como una pescadilla que se muerde la cola, no se sale por miedo y el miedo está ahí porque no se sale, la infección por el vih se verá libre del estigma que supone.
Escribo esto porque recientemente una amiga seropositiva también a la que le han detectado un cáncer de mama se ha visto en el proceso de trasladar su historia clínica a la ciudad donde reside para afrontar con mayor tranquilidad y comodidad el eventual tratamiento que precise. Con anterioridad pasó por un tratamiento de interferón para curarse de una hepatitis C y los traslados periódicos durante el tratamiento sumados al cansancio propio de éste le habían servido como experiencia para este cambio que se ha planteado ahora.
No obstante ante esta situación se le planteaba otra de stress añadido en cuanto a que temía que al trasladar ahora su historia clínica a su ciudad se vería obligada a acudir a las citas periódicas en la Unidad de Sida local, temía porque su intimidad se viese amenazada y la dejase expuesta al descubrimiento público de su condición de seropositiva ya que es una persona bastante conocida en la ciudad donde reside. A pesar de lucir una lipodistrofía bastante acentuada a causa del tratamiento con los antiretrovirales, siempre ha escondido su condición de seropositiva ante familiares, amigos, incluso parejas hasta que la situación se hacía insotenible y tenía que explicarse tardíamente. Siempre el temor de verse rechazada se escondía detrás de ese silencio. Ha llegado al extremo de condicionar esta información ante diferentes organismos públicos para solicitar bajas por enfermedad, con su médico de cabecera o incluso para la solicitud de una invalidez. Todo esto porque el temor a que la discriminasen por el hecho de ser seropositiva era mayor que el de quedarse sin la prestación.
Ahora ante esta situación límite ha empezado a "soltar amarras", esas ataduras que la encerraban en su propia cárcel. Ha empezado a decir la verdad a sus familiares más cercanos, a sus amigos más íntimos, a explicarlo claramente ante los nuevos médicos que están conociendo su caso, sin parcialidades según le pareciese a ella con respecto a los diferentes especialistas que la tratan: psicólogos, médicos de cabecera, oncólogo, tribunales médicos que están evaluando su caso para una posivle prestación de invalidez. En todas las personas a las que ha revelado su situación está encontrando no sólo el apoyo que necesitaba sino también un cierto reproche de cariño en unos casos por no haber confiado en ellos o que pretenden ser correctivos de una conducta indebida, me refiero que los diferentes facultativos que están conociendo el pánico con el que ha vivido durante casi 18 años por temor al rechazo sienten compasión de su caso y la animan diciéndole que esto es un temor ya superado de hace años y que confíe en que va a recibir el tratamiento adecuado por parte de los facultativos, que en caso de que se encontrase con una actitud injusta, hay derechos que la asisten como a cualquier ciudadano que sufra de una enfemedad crónica.
Hacía tiempo ya que esta amiga sufría una depresión de la cual culpaba a los psicólogos por no saber encontrar una terapia efectiva, últimamente a pesar de la gravedad de la situación por la que está atravesando la veo feliz y con ánimos de seguir adelante. Se siente querida y mejor comprendida por las personas de su entorno más inmediato, liberada de un peso que la atormentaba más que la propia enfermedad. Está en el proceso de salir de ese armario claustrofóbico en el que nos podemos quedar encerrados muchos de los que vivimos con este indeseable visitante por temor a vernos excluídos de nuestras familias, amigos, trabajo, etc. Es cierto que por desgracia todavía en demasiadas partes del mundo este miedo sea justificado pero no se trata de convertirnos en héroes abanderados de una causa que podría suponer muchas situaciones indeseables, pero si se trata de hacernos ver poco a poco ante nuestros entornos más inmediatos, luchando y confiando en que podremos hacer comprender que esto no es más que una enfermedad de la cual somos pacientes, no somos culpables de ningún pecado ni de ninguna vergüenza moralista.
Hay estudios recientes que concluyen que aquellas personas que se ven libres de el stress añadido que supone este silencio de su situación, muestran recuentos de cd4 y cargas virales mejores lo cual detremina un estado de salud general mejor que las de aquellos que viven con esta presión añadida. En ese sentido pienso que si no es también una cuestión de responsabilidad personal el hecho de ser nosotros mismos len la medida que nos sea posible según las circunstancias de cada cual, os que salgamos poco a poco de esa invisibilidad que termina por convertirnos en unos proscritos desconocidos.